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sábado, 10 de octubre de 2015

Caminos Separados (Final)

La vida de los humanos es entretenida. Muchos viven una vida común, presos en medio de la rutina diaria, sin ningún escape que altere la vida que llevan. Se levantan por las mañanas, van a trabajar o a estudiar, regresan a casa y, finalmente, se acuestan en sus camas para esperar la nueva mañana que les traerá lo mismo. El fin de semana, con el fin de desquitarse de los deberes repetitivos, los humanos salen a divertirse con la familia o amigos. Una vida ordinaria saturada de problemas, amores, chismes, envidias, risas , complicidades, borracheras, entre otras tantas experiencias que hacen de la vida humana la más entretenida de todas, pero al fin y al cabo, común entre ellos.
—Hey, Wirt, No te desaparezcas—Katty se interpuso en mi camino justo cuando iba a bajar en el ascensor.
Ella es la manager de la banda al cual pertenezco: "Silver Moon", una banda de Rock de fama internacional. Ser integrante de Silver Moon hace imposible llevar una vida común, y eso me encanta. Un día puedo estar en un país, y al otro día, en otro, a cientos y cientos de kilómetros.

martes, 4 de agosto de 2015

No es mi culpa - I

Varios días después de haber reencarnado a Destello y a Resplandor, yo  continué observándolos constantemente, aunque más a Destello. Permanecía en su casa resignado por la presencia de la nana que su madre había contratado. La muchacha era una loca adolescente que solo paraba mirando programas donde las personas cantaban, se peleaban y ventilaban sus vidas amorosas. Cuando no miraba la tele, se tiraba en el sillón con revistas referentes a lo mismo: espectáculo del mundo musical.
No me molestaban sus gustos por la música humana, ni nada de la vida que ella paraba chismeando de todas esas personas famosas. Ese pasatiempo no era de mi importancia, ya que mi total atención estaba puesta sobre Destello.  Lo que realmente me disgustaba del gustito de esa muchacha era su fanatismo por cierto grupo de rock, y su locura frenética cuando visualizaba las fotos de los muchachos liderados por una extravagante cabellera rubia enmarañada. Era molesto ver la patética cara de Oro en todas las revistas, como si fuera el rey del mundo.

miércoles, 8 de julio de 2015

Déjalo en mis manos - VII

Los demonios son seres dominados por muchos vicios. Ninguno es fiable, ya que su único y principal objetivo es complacer todos sus caprichos triviales, para lo cual no temen emplear cualquier tipo de artimaña con tal de lograr complacerse. Ellos sienten una terrible adicción por los espíritus de cualquier tipo, y saben a quienes recurrir para conseguirlos con facilidad. Los demonios andan alrededor de los humanos con la intención de robarles sus almas, pues los ilusos humanos suelen entregar sus espíritus por deseos que los demonios les prometen. Es una equivocación confiar en esas criaturas de alas tenebrosas, ya que suelen ser mentirosos, astutos y traicioneros con tal de arrebatar espíritus a más de un desesperado. 

Los espíritus celestiales también son deseo de los demonios, pero, lamentablemente para ellos, nosotros no somos ilusos. No caemos en sus falsas propuestas, porque simplemente no las necesitamos. No somos unos frágiles humanos estúpidos como para dejar nuestros valiosos espíritus en manos de un demonio hambriento. Los demonios saben que no lograran saciar su hambre si andan detrás de nosotros, es por eso que andan pisándoles los talones a los humanos. No somos tontos, pero... escuché historias sobre demonios que se tragaron espíritus celestiales. Recordar esas historias debió ser lo que me puso tenso...

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lunes, 29 de junio de 2015

Déjalo en mis manos - VI

Había llegado el momento. Me paré sobre la casa de la mujer que prestaría su vientre para Resplandor. Era la noche perfecta, con un cielo hermoso, una profunda tranquilidad y, lo mejor de todo, era que esos humanos no estaban enredados asquerosamente.  También me parecía perfecta porque los niños no estaban. Ellos se habían ido de la casa para continuar con su afán de aprender más de los humanos. 

La fina corriente de aire revoloteó mis cabellos. Me encantaba sentir la sensación de la Naturaleza en mí. Cerré mis ojos. Me quedé quieto para no sentir nada más que el murmullo del viento y el movimiento de las hojas de los árboles.  Los abrí lentamente, convencido de que nada podía salir mal.

El suave revoloteo de mis cabellos se volvió violento. Una corriente de aire irrumpió la tranquilidad de mi noche perfecta. Retrocedí unos pasos con el cejo fruncido, porque sabía de quien se trataba. Bufé cansado, pero algo dentro de mí lo estaba esperando. Era lógico que viniera para divertirse, como frecuentaba decir. Mi esperanza por un ritual esplendido, sin sus molestias, nunca fue alta.